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  • Aspectos del emprendimiento online que nunca se mencionan

    Aspectos del emprendimiento online que nunca se mencionan cuando se habla de emprender, en general, se suele hacer referencia a las cosas buenas que ofrece. Por ejemplo, se habla de la libertad que aporta, de la libertad de horarios, la posibilidad de trabajar (a veces) desde casa, etc.

    Sin embargo, emprender y ser dueño de tu propio negocio tiene algunos otros aspectos que rara vez son mencionados, porque no venden tanto, pero que son igualmente importantes, y que todo el mundo debería conocer antes de lanzarse a la aventura.

    Hoy, vamos a hablar de esos aspectos del emprendimiento online que nunca se mencionan, porque no queremos que te tires a la piscina sin saber si hay agua dentro.

    Emprender es solucionar un problema a alguien

    En primer lugar, conviene tener claro que, cuando se habla de emprender, se está hablando de solucionar el problema que alguien tiene. Cualquier negocio se basa en eso: Solucionar el problema que alguien tiene, y que éste te pague por la solución que ofreces.

    Por lo tanto, si estás pensando en emprender, lo primero que deberías plantearte es: ¿A quién le estoy solucionando un problema? ¿Puede esa persona a la que le soluciono el problema pagarme por la solución que le ofrezco?

    Si no puedes responder a estas preguntas, que son las más básicas a la hora de iniciar cualquier negocio, entonces, es posible que no estés listo para emprender.

    Un ejemplo de emprendedor que soluciona problemas

    Un emprendedor es como el Señor Lobo de Pulp Fiction. Una persona que soluciona problemas. Pero si no te haces a la idea de a qué me estoy refiriendo con esto, deja que te ponga un ejemplo para que lo veas más claramente.

    Javier Sanchís es un joven emprendedor que abrió una tienda online aquí, en Shopify, hace ya un par de años.

    Javier se dio cuenta de que se estaba creando toda una tendencia de determinados movimientos políticos que, aunque estaban muy presentes en la población, no tenían merchandising asociado.

    Es decir, no había camisetas, o tazas, o banderas u otros elementos asociados a esas ideas políticas que se pudieran comprar fácilmente a través de internet. Y sabía que había demanda, porque eran muchas las personas que se interesaban por esos movimientos.

    Así que empezó por imprimir camisetas y venderlas en su tienda online de Shopify, y, cuando comprobó que estaba en lo cierto y esas camisetas tenían demanda, empezó a crecer, ofreciendo otro tipo de productos relacionados con esos movimientos.

    ¿Y tú?

    Lo que hizo Javier fue solucionar un problema: El de la gente que pertenece a un movimiento político concreto, pero no tiene merchandising con el que “demostrar” que pertenece al mismo.

    ¿Y tú? ¿Sabes ya qué problema y a quién se lo solucionarías con tu emprendimiento?

    Vas a tener que trabajar muy duro

    Otro de los temas que rara vez se menciona cuando se habla de emprendimiento es el durísimo trabajo que hay que llevar a cabo. Y cuando digo durísimo, es durísimo, por multitud de razones.

    En primer lugar, debes entender una cosa (que tampoco se suele explicar): Cuando emprendes un negocio, puedes o puedes no tener conocimientos sobre el sector, el producto y el servicio al que te vas a dedicar. Normalmente, algo de idea al respecto tienes, pero puede que no sea así.

    Pero, incluso en los casos en que sabes a qué te vas a dedicar, y dominas ese ámbito a la perfección, no dominas nada de todo lo que rodea a ese ámbito y que es de vital importancia para dar a conocer tu emprendimiento.

    Por ejemplo, asumamos que quieres montar una tienda online de zapatillas en Shopify, porque te gusta diseñar zapatillas de deporte. Puedes ser un experto en hacer unos diseños espectaculares, pero la lista de conocimientos adicionales que necesitas es enorme:

    1. Utilización de Shopify (por suerte, tienes guías donde lo explicamos).
    2. Marketing online para amplificar tu audiencia (por suerte, tienes este blog para aprender).
    3. Procesos de venta (por suerte, contamos con artículos hablando de ello).

    Y, créeme, la lista podría seguir. La idea es que comprendas que, aunque puedes conocer mucho sobre tu producto y servicio, tienes que aprender mucho acerca de todo lo que rodea al emprendimiento en sí mismo.

    La competencia es cada vez mayor

    Pero lo anterior hace referencia a lo que deberás aprender para poder tener éxito. Y eso no es todo. Incluso en aquello que sí conoces y que dominas bien, también tendrás que trabajar duro.

    ¿Por qué? Porque la competencia en internet es cada vez mayor, y seguramente no seas el único que va a ofrecer lo que tienes en mente ofrecer. Es harto probable que haya otras personas que tengan la misma idea que tú.

    Y la idea que tienes que tener en mente es que, cada vez que te pares a descansar, habrá alguien que esté dedicando ese tiempo que tú descansas a mejorar su tienda online, su producto, o su estrategia de marketing.

    Trabajo, trabajo y trabajo duro

    En definitiva… Algo que rara vez se cuenta en el mundo del emprendimiento es la enorme cantidad de trabajo que conlleva.

    Quédate con la frase mágica pero muy cierta de: El éxito es un 1% de inspiración y un 99% de transpiración.

    Trabajar desde casa no es tan bueno como parece

    Ahora un punto del que sí se suele hablar, pero del que solo se muestra una cara de la moneda, y es el de trabajar desde casa.

    Seguramente hayas visto esas fotos donde sale un chico o una chica trabajando en una tumbona frente a la piscina o frente al mar, con su portátil, mientras toma café en una taza.

    Te suena, ¿verdad que sí?

    Pues bien, esas imágenes no existen.

    ¡Cuidado! Sí que hay muchas personas que trabajan en casa y podrían trabajar de ese modo. Pero, créeme, trabajar de ese modo, en una tumbona al aire libre, es lo más incómodo que hay (reflejos en la pantalla, mosquitos, dolor cervical…).

    Es la típica imagen que solo tiene un objetivo: manipular a quien la está viendo.

    Lo cierto es que trabajar desde casa, en realidad, es bastante parecido a trabajar en un puesto de trabajo cualquiera, si se quiere hacer bien. Tiene algunas ventajas, como que puedes diseñar tus propios horarios, pero en su mayor parte es igual que trabajar en un centro de trabajo.

    ¿Cuál es el verdadero día a día de trabajar desde casa?

    Los emprendedores que trabajan desde casa y a los que les ha ido bien, que siguen haciendo prosperar su negocio, lo cierto es que tienen una habitación en el hogar dedicada a ser su puesto de trabajo.

    En este sentido, cada día acuden a su puesto de trabajo, aunque ese puesto de trabajo está dentro de su hogar.

    ¿Por qué? Porque el ser humano funciona por estímulos, y, si quieres trabajar, más te vale que no estés rodeado de los elementos que normalmente usas para divertirte.

    Es por ello que lo normal en un emprendedor que trabaja desde casa consiste en levantarse por la mañana (generalmente madrugando), desayunar, y ponerse a trabajar en el ordenador, dentro de la habitación destinada a ser un puesto de trabajo.

    Y, una vez ha trabajado lo suficiente, puede tomarse un descanso, antes de seguir trabajando hasta la hora de comer, por ejemplo.

    ¡Y cuidado! La mayor parte de los emprendedores (siguiendo el punto anterior), una vez han comido, vuelven a su puesto de trabajo a seguir trabajando por sus sueños.

    Así que, no, emprender y trabajar desde casa no significa que vayas a estar tumbado en una hamaca desarrollando tu tienda online. No funciona así, por más que te lo vendan en algunas fotos.

    No todo el mundo está preparado para trabajar sin jefe

    Este punto también es importante, y tiene que ver con la capacidad de las personas para ser emprendedoras.

    No todo el mundo está hecho de la pasta necesaria para ser emprendedor, y, en gran medida, esto se debe a que no todo el mundo puede trabajar sin jefe.

    Es, hasta cierto punto, normal: Resulta mucho más sencillo tener a alguien que te diga qué tienes que hacer, cuándo y cómo, que decidir eso tú mismo. En el colegio nos enseñan a ser obedientes y trabajadores, no a decidir por nosotros mismos.

    Un ejemplo ilustrativo

    Para ilustrar esto, puede utilizar el ejemplo de un amigo llamado Santiago. Santiago trabajaba en una empresa como editor de vídeos, y ganaba un sueldo bastante aceptable para su edad.

    Pero creía que podía ganar más si se establecía como autónomo y empezaba a ofrecer sus servicios. Desde luego, no lo hizo de golpe, sino que fue poco a poco consiguiendo una cartera de clientes, hasta que consideró que ya podía abandonar su empleo.

    ¿Cuál fue el problema?

    Desde el momento en que abandonó su empleo, empezó a relajarse. Al no tener horarios, empezó a despertarse más tarde, la productividad por cada hora trabajada bajó, y solía dejar el trabajo cada vez que sus amigos le decían de ir a dar una vuelta.

    Puedes suponer lo que pasó a continuación: Se empezó a retrasar en las entregas de los trabajos, y, poco a poco, los clientes fueron dejando de trabajar con él.

    Por suerte, recapacitó y empezó a plantearse un estilo de trabajo mucho más organizado, aplicándose una rutina a la que no podía fallar, y con la que consiguió recuperar sus clientes y alcanzar a muchos más.

    Pero lo importante es ver cómo, en un primer momento, la tendencia natural es a relajarse, porque estamos acostumbrados a tener un jefe. Muchas personas no son capaces de recapacitar y cambiar hábitos.

    Así que ten cuidado, asegúrate de que eres capaz de trabajar sin jefes antes de abandonar tu empleo para emprender.

    Tu familia puede no comprender qué es lo que haces

    Por último, nos encontramos con un tema del que nunca se habla cuando se escriben guías, libros y artículos de emprendimiento, y que es uno de los que más puede dañar al emprendedor, por sentirse incomprendido.

    Y es algo que afecta tanto a los más adultos como a los más jóvenes, porque todos lo viven por igual, aunque se presente de formas distintas.

    Hablamos de la incomprensión que tiene la familia respecto al trabajo que está desarrollando, y los sueños que tiene.

    Incomprensión por el trabajo realizado

    En primer lugar, suele haber una incomprensión por el trabajo que se está realizando. Por ejemplo: Decides montar una tienda en Shopify, y empiezas a trabajar en ella diez horas al día delante del ordenador.

    Si eres joven, lo normal es que tus padres piensen que estás todo el día en Facebook o jugando a algún juego. Si vives con tu mujer e hijos, lo normal es que tu mujer “acepte” que estás trabajando en una tienda online, pero que, al no comprender exactamente qué significa eso, te eche en cara la falta de tiempo (cosa que no haría si trabajases fuera de casa).

    Este es un punto bastante duro para cualquier emprendedor, porque implica cierta soledad (por suerte, suele resolverse cuando empieza a llegar el dinero a casa).

    Incomprensión por los sueños

    Los emprendedores, en general, tienen sueños más allá del simple conseguir dinero para vivir. Quieren hacer algo más grande. No se conforman con poco.

    Esto choca, en general, con la mentalidad de aquellas otras personas que quieren un modelo de vida más estable. Y esas personas pueden ser tus padres, tu novia, tu mujer, o tus amigos, que te preguntarán por qué dedicas tanto tiempo al trabajo y tan poco a lo personal.

    Por supuesto, necesitas un equilibrio entre ambas partes de la vida para ser feliz, pero la insistencia de los demás te hará ver que no comprenden tus sueños, y ese es otro de los grandes problemas del emprendimiento.

    En general, para superar estos dos tipos de incomprensión, se necesita una gran fortaleza mental.

    Como puedes ver, estos aspectos del emprendimiento online que nunca se mencionan son tan importantes como las ventajas que aporta el contar con un negocio propio, y es por ello que gente como tú, que se está planteando emprender, tiene que conocerlos.

  • 3 claves imprescindibles para tu seguridad en Internet

    ¿Te has parado a pensar alguna vez en que la seguridad en Internet es un tema similar a la salud? Es una cuestión importante, pero no solemos reparar en ella hasta que tenemos un problema.

    Y normalmente también nos cuesta aplicar medidas de prevención para evitar sustos, aunque sepamos que son necesarias.

    Nuestra vida online abarca cada vez más ámbitos. Ya no solo nos comunicamos o compramos por Internet, cada vez gestionamos más asuntos en sitios web y aplicaciones, y tenemos más dispositivos conectados a la red.

    Gestiones bancarias, citas médicas, dispositivos inteligentes para controlar la música, la limpieza o las luces de tu casa.

    El futuro que veíamos en las películas de ciencia ficción ya es nuestro presente y detrás de su cara amable e innovadora se esconden numerosos riesgos para los usuarios.

    Cada vez pasamos más tiempo conectados y por lo tanto dejando más y más rastro de nuestra actividad.

    Si le añadimos que el robo de datos personales, se encuentra entre los principales objetivos de los cibercriminales y es un negocio cada vez más lucrativo, no hay que esperar a que nos ocurra un incidente grave para ¡tomar acción desde ya!

     3 claves para mantener tu seguridad en Internet

    Continuamente se publican noticias relacionadas con brechas de seguridad en empresas, redes sociales e incluso instituciones. Y las consecuencias de estas problemáticas suelen incluir claves de acceso comprometidas e información privada expuesta de forma pública.

    En otras palabras, tus datos privados pasan a estar a la vista de cualquiera. Los hackers no descansan y lo mejor que puedes hacer es ponerles las cosas difíciles.

     ¿Tu contraseña es 12345 o tu fecha de cumpleaños?

    Para empezar, analiza los datos de acceso que sueles utilizar para tus cuentas y servicios. Repasa tus nombres de usuario y las password que has asignado a cada uno de ellos.

    ¿Cómo de complejas son tus contraseñas? ¿Cuántas veces eliges la misma para diferentes sitios?

    La fortaleza de las combinaciones que uses como contraseña es importante, y también lo es que uses combinaciones diferentes para cada sitio.

     Dos horas y media

    Esto es lo que tardaría un atacante en obtener una contraseña tipo de 8 caracteres. De hecho, puede ponerse mientras a ver una película en Netflix y para cuando acabe ya tiene acceso a tu cuenta.

    La prueba la han hecho los desarrolladores de Hashcat, una herramienta de código abierto pensada para la recuperación de cuentas y contraseñas.

    Pero el problema no está solo en qué datos de acceso eliges, sino también en cómo los almacenas. No sirve de nada usar una contraseña digna de formar parte de un jeroglífico si la guardas de forma insegura y resulta sencillo hacerse con ella

    Una libreta o un archivo de texto en tu ordenador, son dos malas ideas.

    Ah y por cierto, no guardes las contraseñas en el navegador, existen programas nada complicados que permiten extraer las contraseñas almacenadas en nuestros navegadores. Software nada complejo y de fácil acceso como es el caso de IEPV.  

     Evita conectarte a redes no seguras

    Todos lo hemos hecho. Vemos el cartel «wifi gratis» y nos conectamos para no aumentar el consumo de datos y por tanto de la factura del móvil.

    El problema es precisamente ese, que todos podemos hacerlo, tanto los que nos conectamos para echar un vistazo a Instagram o hacer una compra rápida, como los que se conectan para ver qué hacen los demás.

    No son necesarios demasiados conocimientos para monitorizar la actividad de los dispositivos conectados a una red compartida. Y haciéndolo podrías ver todo lo que hacen y los datos que envían y reciben esos usuarios, incluidos números de tarjeta de crédito, usuarios, contraseñas… ¡TODO!

     Ataques «man in the middle»

    Los ataques “man in the middle” se encuentran entre los más populares cuando hablamos de wifis públicas. En este caso un atacante crea una falsa red inalámbrica.

    De esta forma el hacker puede interceptar direcciones web, nombres de usuario, contraseñas y toda la información que viaja entre el dispositivo que se conecta a Internet y la red Wi-Fi infectada.

    Y no pienses que requiere de un sistema sofisticado, un desarrollador de Firefox lanzó Firesheep, una extensión que permitía “secuestrar” sesiones HTTP (conexiones de red, sesiones de usuario, contraseñas, etc.) prácticamente pulsando un botón.

     Servidores maliciosos

    Otro ataque “clásico” cuando hablamos de WiFis públicas, es el uso de servidores maliciosos. En este caso, el atacante suele escoger una red WiFi pública (por ejemplo la de un restaurante) que no tenga contraseña y la clona con un nombre muy similar para utilizarla como señuelo.

    A partir de aquí el hacker puede optar por el ataque “man in the middle” que hemos visto antes o decidir por ejemplo, gracias a una herramienta open-source como FruityWifi, alterar las direcciones IP de los servidores DNS de la víctima para que apunten a servidores maliciosos.

    La solución para evitar este tipo de riesgos pasa por no conectarse a wifis públicas o hacerlo siempre a través de una VPN.

     Una segunda cerradura para proteger tus accesos

    Añadir un segundo factor (2FA) vinculado a tu teléfono móvil para verificar tu identidad, es un seguro adicional del que no deberías prescindir.

    El único método que de verdad te da seguridad en Internet hoy en día es la doble autenticación, debes tenerla activa en cuantos servicios te lo permitan.

    El sistema de doble identificación evita que si te roban el usuario y contraseña no puedan acceder a ese determinado sitio si además no tienen tu móvil.

    ¿Recuerdas el reciente hackeo de las cuentas de correo de muchos políticos alemanes? Pues lo evitaron aquellos que usaban un 2FA. 🙂

      La seguridad en Internet es una responsabilidad compartida

    En Webempresa, la seguridad ha sido siempre uno de los pilares de nuestro trabajo. Es un ámbito al que dedicamos muchos recursos en términos de monitorización y análisis, desarrollo tecnológico, actualización, etc.

    Lo hacemos así porque nos tomamos muy en serio el compromiso que adquirimos con nuestros clientes.

    No solo debemos ocuparnos de que la velocidad web y el soporte sean los mejores, sino también de que los proyectos que alojamos estén a salvo, haciendo copias de seguridad diarias y protegiendo las webs de ataques e intentos de acceso malintencionados.Sin embargo, se trata de una responsabilidad compartida.

    Hay una parte que podemos gestionar nosotros de forma directa, pero hay otra sobre la que no tenemos capacidad de acción, que es la que corresponde al usuario, es decir, la que te corresponde a ti.

    Podemos poner cientos de medidas de seguridad en nuestros servidores, pero no podemos evitar que uses una contraseña fácil de adivinar para acceder a tu WordPress o a tu correo.

    Por contraseña fácil de adivinar me refiero a 123456 o a tu fecha de cumpleaños, por ejemplo.

    Tampoco podemos evitar que te conectes a una red wifi no segura en la que alguien pueda ver cómo navegas y los datos que envías por Internet.

    Y aunque cada día se publican nuevos artículos sobre seguridad con consejos sobre cómo elegir una buena contraseña o cómo navegar de forma segura, la mayoría de los usuarios siguen con dinámicas muy vulnerables en su actividad online.

    ¿Imagina que dejas la llave de tu casa bajo una maceta junto a la puerta, y tus vecinos saben que la guardas ahí porque te han visto utilizarla.

    Seguramente pensarás que nadie en su sano juicio debería hacer eso, puesto que algún vecino podría entrar en tu casa cuando se le antojase.

    Eso es precisamente lo que pensamos nosotros cuando vemos casos reales, cada día, de accesos no autorizados o de pérdida de datos de acceso. Las contraseñas son como esa llave que cualquiera podría utilizar o robarte directamente.

    Durante años hemos insistido en la importancia de mantener unas medidas de seguridad básicas. Hemos aconsejado a nuestros clientes, hemos publicado numerosos artículos sobre seguridad y hemos implementado nuevas medidas de protección en nuestros sistemas.

    Pero siempre habíamos sentido que necesitábamos ir más allá, dar un paso más para ofrecer algo más que un consejo.

    Queríamos ofrecer una solución. Y como no encontrábamos una solución, la hemos creado, y se llama CiberProtector 🙂

     ¿Qué es CiberProtector?

    CiberProtector es una herramienta desarrollada por nuestro equipo para hacer que todos podamos dormir más tranquilos 🙂

    Nuestro objetivo es que te resulte muy sencillo aplicar las medidas de seguridad necesarias para proteger tu vida en Internet (tu hosting, tus datos, tus transacciones y compras, etc.).

    Para conseguir esta protección, CiberProtector incluye 4 servicios diferentes, pero complementarios: un gestor de contraseñas, una conexión VPN, un segundo factor de autenticación y un check de seguridad para tu ordenador y tus dispositivos móviles.

    • Gestor de contraseñas: para crear, guardar, usar y compartir tus contraseñas de acceso de forma segura. También podrás almacenar documentos e información secreta (códigos PIN, datos bancarios, etc.) y acceder a ellos sin riesgo desde cualquier dispositivo.
    • Conexión VPN: para garantizar que tu conexión a Internet sea segura. Los datos que envíes o recibas en tus dispositivos se encriptarán y se volverán indescifrables para posibles intrusos, aunque te conectes desde redes wifi públicas o poco seguras.
    • Segundo factor de autenticación: es el método más fiable para evitar que personas no autorizadas que hayan conseguido tus datos de acceso entren en tus cuentas.
    • Seguridad para tus equipos: para mantener las medidas básicas de seguridad en tu ordenador y en tus dispositivos móviles.

     ¿Para qué sirve el gestor de contraseñas?

    Piensa en cómo estás gestionando tus contraseñas actualmente.

    ¿Para cuántos sitios de Internet tienes datos de acceso? Si tienes un servicio contratado con nosotros, solo en Webempresa ya tienes unos cuantos: el acceso al área de cliente, a cPanel, a tus cuentas de correo…

    Y es probable que uses contraseñas muy débiles (tu fecha de nacimiento, el cumpleaños o incluso 12345) y que las repitas en diferentes sitios para no tener que acordarte de muchas combinaciones distintas.

    También es posible que tengas que usar de vez en cuando el famoso ‘¿Has olvidado tu contraseña?’ para sitios en los que no entras muy a menudo, porque no recuerdas los datos de acceso.

    CiberProtector resuelve estos problemas con el gestor de contraseñas. Podrás crear contraseñas fuertes (y por tanto más difíciles de adivinar o conseguir) y tener una diferente para cada sitio web, porque no tendrás que recordarlas todas

    CiberProtector las almacenará de forma segura (encriptadas) y te las facilitará en cualquier momento desde un plugin en tu navegador o una APP en tu móvil. Tu solo tendrás que recordar una contraseña: tu contraseña maestra de CiberProtector.

    Todos tus datos se almacenarán en la nube de CiberProtector, y evitarás tenerlos guardados en el navegador (que es algo muy inseguro) o anotados en libretas o archivos de texto o excel, a la vista de cualquiera.

     ¿Para qué sirve la conexión VPN?

    Cuando te conectas, por ejemplo, a un red wifi pública de una cafetería o un aeropuerto, corres el riesgo de haya “espías” viendo lo que haces: la información que consultas, los datos que envías, etc. Esto también puede pasarte con la conexión wifi de tu casa si no tienes las medidas de seguridad básicas.

    No te hablo de un riesgo remoto pensando en la posibilidad de que tu vecino sea un hacker. Cualquier persona con unos conocimientos básicos podría conectarse a tu dispositivo a través de la wifi si no tomas precauciones.

    Una VPN es como una red de seguridad para tu conexión a Internet.

    Al conectarte a través de la VPN se crea una especie de túnel seguro para ti, y esto hace que esos posibles espías no puedan ver nada de lo que haces porque toda la información se envía y se recibe encriptada. Todos los datos que envíes o recibas al navegar se volverán indescifrables para posibles intrusos.

    Tendrás una conexión segura de alta velocidad para trabajar tanto con tu navegador como con tus aplicaciones; y te servirá para todos tus dispositivos (ordenador, móviles y tablets).

     ¿Para qué sirve el segundo factor de autenticación?

    Para explicarte cómo puede ayudarte tener un segundo factor de autenticación (2FA), te pondré un ejemplo práctico. Imagina que trabajas en una oficina con más personas, y que por casualidad un compañero ve cómo accedes a tu correo electrónico y cuáles son tus datos de acceso.

    Tan solo con apuntarse esos datos podría entrar en tu correo sin tu permiso. El segundo factor de autenticación sirve precisamente para evitar esto.

    Configurando un 2FA tendrás una aplicación en tu teléfono que te dará un código numérico para completar la verificación en el momento de acceder. Estos códigos son únicos y cambian cada 30 segundos, por lo que aunque alguien se quede con tus datos de acceso no podrá ver tus cuentas sin tu permiso porque no dispondrá del segundo factor necesario para acceder.

     ¿Para qué sirve el sistema de seguridad para dispositivos?

    Tu ordenador y los dispositivos móviles que usas para conectarte a Internet deben mantener unas medidas básicas para no ser vulnerables. Lo habitual en estos casos es pensar en un antivirus, pero hay otros factores adicionales que hay que tener en cuenta.

    El servicio de seguridad analiza el estado de esas medidas en tus equipos para decirte cuáles están aplicadas correctamente y cuáles debes activar o configurar.

    En resumen, te indica si la configuración de tu equipo, tablet o móvil es correcta a nivel de seguridad o debes modificar algún parámetro.

    Fuente: Webempresa